BEETHOVEN Sonata para piano núm. 32 en Do menor op. 111
SCHUBERT Sonata para piano núm. 21 en Si bemol Mayor D.960
Dos de las cumbres absolutas de la literatura pianística dialogan en este recital de Hélène Grimaud, que nos propone un recorrido por los últimos horizontes creativos de Beethoven y Schubert. La Sonata núm. 32 op. 111, última de las treinta y dos sonatas de Beethoven, fue compuesta entre 1821 y 1822 y rompe con muchas de las convenciones del género. Su dramático primer movimiento concentra una intensidad casi visionaria, mientras que la célebre Arietta final transforma una sencilla melodía en una serie de variaciones que parecen trascender el tiempo y llevar la música hacia una dimensión de serena contemplación. Escrita pocas semanas antes de la muerte de Schubert en 1828, la Sonata en Si bemol mayor D.960 representa una de las despedidas más conmovedoras de toda la historia de la música. La amplitud de sus formas, la riqueza de su invención melódica y la constante alternancia entre luz y melancolía configuran un universo sonoro de extraordinaria profundidad. Ambas obras ofrecen una reflexión sobre los límites expresivos del piano y sobre la capacidad de la música para convertir la experiencia humana en algo universal.