BEETHOVEN Sinfonía núm. 1 en Do Mayor, op. 21
BEETHOVEN Sinfonía núm. 4 en Si bemol Mayor, op.60
IANOTTA Obra de encargo a determinar. Estreno
BEETHOVEN Sinfonía núm. 5 en Do menor, op.67
Aunque la entrada de Beethoven en el gran género sinfónico en 1800 está todavía marcada por el legado de Haydn y Mozart, la Sinfonía núm. 1 muestra a un compositor que ya introduce rasgos propios: domina los modelos de su tiempo y conserva el equilibrio del Clasicismo, se presenta como heredero de la tradición pero también como una figura llamada a transformarla. Así, Beethoven anticipa su personalidad con una mayor energía, contrastes más marcados y pequeños gestos de ruptura como el inusual comienzo de la obra sugiriendo otra tonalidad, el diálogo entre las distintas secciones de la orquesta o el protagonismo concedido a los instrumentos de viento
Tras su rupturista Sinfonía núm. 3, la Cuarta sinfonía recupera una atmósfera más cercana a ese primer espíritu clásico, si bien bajo esa aparente serenidad se encuentra un lenguaje plenamente “beethoveniano” marcado por la tensión entre las estructuras tradicionales y la búsqueda de nuevas formas de expresión. Compuesta en 1806, la Sinfonía núm. 4 suele considerarse una de las obras más luminosas y equilibradas del genio de Bonn.
La Sinfonía núm. 5 no sólo es una de las partituras más representativas de Beethoven sino uno de los grandes símbolos universales de la música por su célebre motivo inicial. Presentada en 1808 en Viena, ejemplifica la evolución del género sinfónico hacia una nueva concepción donde la expresión individual del compositor adquiere un nuevo protagonismo. Desde la tensión del primer movimiento hasta el triunfo final, construye un recorrido de lucha y superación que ha sido interpretado como un verdadero salto hacia el ideal romántico.